Monica Knudson

Mi nombre es Monica Knudson, creyente en Cristo y soy una co-dependiente en recuperación. Mi testimonio es algo que poca gente conoce y que personalmente no me gusta compartir. Pero estoy aquí hoy, parada enfrente de ustedes, por que el amor y la misericordia de Dios es mucho mas grande que mi temor del que dirán.
Desde muy chiquita se despertó mi co-dependencia y aprendi a ser controladora, “la adulta de la casa”, malgeniada y se puede decir que hasta sin sentimientos. Todo esto sucedió porque mis papas se separaron cuando yo tenia mas o menos un año y mi mama sufría de una adición. En el ’98 mi mama tomo la decisión de que nos viniéramos a vivir a los Estados Unidos dejando atrás a la mayoría de mi familia. En ese entonces yo apenas tenia 8 años y por cuestiones de distancia no volví a ver a mi papa hasta que tenia 20 …en nuestro tiempo aquí en los Estados Unidos vivi muchos momentos de dolor y soledad, pero mirando hacia atrás, me doy cuentas que Diosito siempre estuvo ahí protegiéndome y acompañándome en cada momento. Uno de los recuerdos mas vivos que tengo de esto fueron mis quinces. Como toda niña feliz por cumplir sus quinces, me dio por planear la super fiesta, pero a esta fiesta no asistió mi mama por una recaída, ni mi papa por que estaba en Colombia. Se puede decir que no fue el mejor cumpleaños que he tenido, pero sin embargo la mano de Dios estaba ahi. Unos amigos de mi mama fueron los que me ayudaron a arreglar todo y estuvieron como mis figuras paternas. Adelantemos el tiempo unos 2-3 años a un encuentro que fui a ultimo momento. Estábamos en una sesión de sanción y una señora que no tenia idea de mi historia empezó a orar por mi y por medio de ella Diosito me dijo las siguientes palabras: “en tus quinces tu no estuviste sola por que yo estuve ahi, y estaré contigo en cada momento”. Para mi esas palabras se quedaron marcadas en mi corazón y me sirvieron de aliento en momentos difíciles.
Para los que me conocen, saben que tiendo a ser una persona muy reservada, entonces cuando mi mama tenia una recaída yo casi nunca lo contaba y tampoco compartía mis sentimientos. Era el tipo de persona que mi casa se podia estar cayendo con problemas y nadie se daría cuenta al verme. En mi mente lo que yo estaba viviendo era mi problemas y solamente mío. Nadie me podia ayudar a resolverlo, entonces cual era el punto de contarlo? Cuando chiquita, yo llamaba a mis tíos llorando a contarles sobre las recaída de mi mama, pero en vez de ayudar lo que hacían era alterarse y empezar con la angustia y el desespero de saber porque mi mama había tomado esta vez. Ellos se ponían nerviosos, pero al fin al cabo no hacían nada, entonces yo aprendi a guardarme mis sentimientos y yo sola resolver los problemas que las recaídas de mi mama causaban como yo pudiera. Hubieron momentos en que las situaciones se me salían de control, y ahí era cuando me tocaba forzarme a contarle a alguien. A las personas que les confíe el problema de mi mama fueron muy pocas, mis pastores fueron unos de ellos. Quiero tomar este momento para agradecerle a Dios por sus vidas y por haberlos puesto en mi camino. Las situaciones que vivi fueron fuertes para una niña de mi edad, ya que he lidiado con la adición de mi mama desde que tengo uso de razón. Vivi momentos en el cual me llamaba la policia porque mi mama se había accidentado, momentos en el que yo llamaba a mi mama y resultaba que estaba en un hospital, momentos en el que el solo echo de salir de mi casa me causaba angustia porque no sabia si al volver encontraría a mi mama con vida.
Todo esto causo que mi vida se volviera una montaña rusa de emociones, pero emociones que solo yo conocía. Sentía rencor con mi mama por ponerme en esas situaciones. Rencor con mi papa por dejarme sola. Rencor con Dios por haberme dado esta vida y estos papas. Después era remordimiento conmigo misma por ser grosera y tratar mal a mi mama. Remordimiento por sentirle rencor a Dios. Después cuando mi mama se recuperaba y me pedía perdón, entonces era el sentimiento de “todo esta bien, nada paso” y continuábamos con nuestras vidas como si nunca hubiera sucedido nada, hasta que venia otra recaída y el circulo vicioso continuaba. Mi mama con sus depresiones, y yo ahi como co-dependiente. Llego un punto que yo ya no sentía. Me volví tan inmune, que ni lloraba. En estos momentos era cuando sentía la falsa sensación de “control”.
Todo esto cambio el momento en cual se puede decir que toque fondo. Esto ocurrió por una combinación de situaciones. Primero, me enamore ciegamente y me perdí en una relación tóxica. Obviamente el sentir que no estaba en “control” de mis sentimientos me llevo al borde, y una recaída   de mi mama me termino de botar por el precipicio. Pero Dios sabes por que hace sus cosas. Un día llegue a donde Adrianita con las palabras “no puedo mas”, mi corazón sinceramente ya no podia soportar mas dolor y fue ahi cuando empecé mi sanación guiada por Andrea. Dios a sido tan bueno, que hasta en mis peores momentos me ha puesto Angeles para guiarme y ayudarme.
Ahora les cuento que mi proceso de sanación fue una de las cosas mas duras que he echo en mi vida. Por obvias razones no me gusta sentir dolor, y todos mis malos recuerdos los tenia guardados con llave en lo mas profundo de mi ser. Pero como saben, cuando se trata de sanacion, se trata de limpieza y me toco revivir todo ese dolor que me había prometido nunca mas sentir. Aparte de eso, me toco hacer un giro de 180 y hacer cosas que en el pasado ni loca hubiera echo. Una de esas fue dejar a mi mama sola por un tiempo y irme a vivir con una amiga. Esto trabajo mi desapego de ser co-dependiente, pero fue fuerte porque entonces si mi mama tenia una recaída yo no podia estar ahi para “ayudarla”. Me sentí como una mala hija y hasta tuve gente que me lo decía, pero Dios me mostró que eso no era verdad y que era algo necesario para el bien de ella y mio. El fue el que me moldio y me dio el carácter y la fortaleza para seguir con mi recuperación. El me enseño que el control se lo tengo que dejar a el, porque si yo trato de controlar las cosas, ellas nunca saldrán a mi manera. Esa fue una de las lecciones mas difíciles que aprendi. Me faltaría mucho mas tiempo para poder compartir todas las cosas de mi vida y de todo lo que el ha echo por mi para estar hoy donde estoy.
Dios me regalo un versículo que quiero compartir con ustedes, cual creo que creo captura mi sanidad en un par de palabras. Isaías 41:10Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.
Y para terminar, quiero agradecerle a Dios por cambiar mi vida y por llenarme de bendiciones que solo el puede explicar. Le agradezco por haberme dado jefes extraordinarios, por dejarme trabajar en la compañía de mi sueños, por poderme graduar el día Diciembre 11, 2016 de Negocios Internacionales y Finanzas,  y hasta por los detalles mas pequeños, como poder tomarme mi tan añorada foto con mis papas el día de mi grado, y dejarme saber que soy amada por medio de un regalo como esta pulsera que dice “you are so loved”.